La importancia del cuidado de nuestros pies

27 mayo 2015

Hoy os traigo un post un tanto diferente, básicamente porque se trata de una experiencia personal que espero pueda ayudaros a algunos y que a otros os sirva para crear unos buenos hábitos.

Hoy la experiencia va de pies.



Seguramente algunos os acordareis que hace unos años alertaron por las noticias que zapatos de procedencia china habían provocado quemaduras y alergias en los pies de muchas personas debido a un compuesto con el que habían tratado las pieles. Aquí os dejo una noticia de aquel entonces.
Debo decir que mi suerte no fue esa, doy gracias de que no llegué al punto al que llegaron muchos afectados, pero tampoco me fui de rositas.

Hace unos cuantos inviernos, cuando aún iba a la facultad –por la época de la prehistoria más o menos–, tuve un problema con unas botas. Como cada año me había comprado unos botines nuevos de piel, muy cómodos para poder ir de un lado a otro y pasar muchas horas de pie. Debo destacar que a mi nunca me habían sudado ni olido mal los pies, podía llevar calcetines “peluche” sin ningún problema.

Una tarde empecé a notar la sensación de “pies mojados”, como si los tuviera empapados en sudor. Me resultaba asqueroso y muy incómodo, así que fui al baño a quitarme un momento las botas.
¡Madre del amor hermoso! Podría haberlas puesto en cuarentena, QUÉ OLOR! Era un olor a putrefacción, a sudor rancio, a queso Cabrales… así, todo junto. Encima el calcetín estaba algo manchado, como en un tono amarillento; menudo sudor! Pensé que con las botas esas no me estaba transpirando bien el pie, por lo que decidí irme a casa y comprarme esa tarde otras botas nuevas.

Llegué a casa para lavarme los pinreles; cualquiera se va a la tienda directamente con ese olor y ese sudor, tendrían que haber desalojado a toda la población en un radio de 1 Km!
Me acuerdo que estaba con mi madre, le expliqué que había pasado y le dije que empezaba a tener incluso un poco de dolor y me costaba caminar. Que raro.
Me quité de nuevo las botas y esta vez liberé mis pies de los calcetines.

SORPRESA.

HORROR.

GANAS DE LLORAR.

Pies quemados, planta del pie blanca como si la hubieran hervido a fuego lento, y lo peor de todo, heridas bajo los dedos de los pies con la carne abierta, con sangre y lo que no es sangre.

Tuvimos que lavar los pies y curar las heridas, poner gasas con yodo y no tapar los pies. Por supuesto, las botas para tirar, aunque si me hubieras dejado un contenedor de incineración las hubiera echado ahí encantada de la vida.

Aún habiéndose curado el pie comencé a vislumbrar las secuelas que habían quedado. El médico me dijo que me había creado una reacción alérgica, por aquel entonces tenía manchas blancas por toda la planta del pie, que me había provocado una infección por hongos. Por si no fuera poco, los pies reaccionaban muy mal al calor, no podía llevar ningún tipo de zapato muy cerrado ni ningún calcetín que abrigara mucho. Tampoco podía usar medias, la simple fricción con el zapato me provocaba quemaduras.

Ese año me gasté mucho dinero en unos nuevos botines. Me decanté por la marca “El Naturalista”. Desde mi punto de vista no eran el estilo de zapatos que me gustaban, pero eran la única opción viable que podrían permitirse mis pies. El acabado de los zapatos de esta marca es muy bueno: la plantilla es de piel, todo el zapato es de piel y las suelas son de cauchos naturales.

Para que os hagáis una idea de cómo me afectó a la piel sólo os diré que: aún usando unos botines completamente seguros, de piel muy muy suave y calcetines de algodón fino que no tuvieran nada de fibras sintéticas… al quitármelo todo por la noche podías ver unas quemaduras rojo-granate alrededor de mis tobillos (la zona con un poco más de rozamiento debido al juego del pie al caminar), como si hubiera llevado unos grilletes.

Fue horrible. Esas son las palabras.

Os preguntareis si sigo viviendo desde entonces así.
Puedo contestaros que sí y no.

No he podido volver a usar zapatos “baratos” nunca más, tampoco puedo ponerme mis adorados calcetines de peluche –a no ser que haga muchísimo frío y esté en casa, entonces puedo ponérmelos a ratitos simplemente–. Sigo reaccionando mal al calor, soy la primera que se pone sandalias en primavera y la última que se las quita en otoño. He olvidado lo que es llevar zapatillas de estar por casa llenas de borreguito en invierno, voy en chanclas todo el año, forever & ever.

Lo bueno es que ya no me salen quemaduras graves ni llevo “grilletes” imaginarios en los tobillos. Lo malo es que la piel la tengo muy sensible, mientras antes no me salían ni ampollas ni nada, ahora cualquier zapato nuevo me deja un “regalito”.

Todo esto me ha servido para aprender unas cuantas cosas y llevar una rutina de pies muy importante.

Secar muy bien los pies al salir de la ducha, incidiendo sobre todo entre los dedos.
Usar calcetines finos de algodón o con la menor cantidad posible de fibras sintéticas. Yo de momento ya tolero los típicos calcetines de OYSHO.
Si te sudan mucho los pies, usar algún producto que se pueda aplicar en los zapatos para mantener el sudor a raya (preguntad en farmacias por algunos polvitos) y llevar calcetines de repuesto en el bolso o la mochila. Es preferible cambiarse de calcetines a llevar los pies mojados todo el día.
No usar el mismo zapato más de dos días seguidos. El sudor, por poco que sea, se acumula en las plantillas y es necesario que el zapato pueda “secarse” al aire y le demos un respiro. Pensad que unas plantillas muy húmedas junto a unos calcetines muy empapados son un foco de bacterias y un medio estupendo para los hongos.
No compréis zapatos baratos. Tampoco digo que os compréis unos Christian Louboutin. Comprad zapatos cuya calidad-precio se amolde a vuestro bolsillo, siempre desde la perspectiva que un zapato debe ser una buena inversión para la salud de nuestros pies. No digo que no os deis un caprichito barato y mono, ojo! Pero si lo hacéis, que no sea para un zapato de diario.
Usad exfoliantes para pies, mascarillas, cremas hidratantes… En resumen, mimadlos mucho. Ahora con el calor del veranito, una exfoliación de las pieles más secas, una mascarilla para dejarlos descansados después de un largo día y una crema hidratante antes de irnos a la cama hará que nuestros pies nos lo agradezcan.
Escuchad a vuestros pies. Si os pican una barbaridad y no podéis parar de rascaros o los sentís más calientes de lo normal, os están pidiendo a gritos que vayáis al médico o visitéis la farmacia. Si habéis pillado los tan temidos hongos, una cremita con Clotrimazol (tipo Canespie o similares) os ayudará enormemente.

Igual que os laváis los dientes todos los días porque los necesitáis para masticar; los pies los necesitamos para caminar, y creedme cuando os digo que vivir con este tipo de problemas a veces puede llegar a ser un verdadero suplicio.

Aquí os traigo algunos productos que suelo usar yo en mi rutina de pies:

LIMA ELECTRÓNICA VELVET SMOOTH de Dr.Scholl
Hay mucha gente que dice que no sirve para nada porque no le quita los callos o las duricias. A ver, es una lima para uso diario/semanal para ir quitando pieles muertas o secas; esta maquinita no es un sustituto del podólogo. Dicho esto, a mi me tiene maravillada. Mi rutina empieza con ella, quitando todas las costritas de pieles secas. Se nota que funciona porque sale un montón de polvito blanco al pasarla (piel muerta) y deja lista la piel para los próximos pasos. Ojo! Se debe hacer con la piel seca, nada de pies mojados!!


FOOT SOAK de TheFootFactory
Lo descubrí hace un tiempo y me gusta mucho, aunque no niego que me encantaría poder usarlo en una maquinita de esas de baño para los pies en lugar de un barreño de toda la vida… Se trata de un gel de baño para pies con menta que relaja y suaviza los pies maltratados por el cansancio.
Reblandece la capa dura de la piel y facilita la eliminación de durezas. Alivia del recalentamiento de los pies (del que tanto sufro) y reconforta de manera natural. Únicamente debemos sumergir nuestros pies en agua tibia con el producto al menos 10 minutos. Mano de santo! Si lo usamos después de la lima electrónica quitaremos restos de pieles, relajaremos los pies y los seguiremos preparando para el siguiente paso.

MIS EXFOLIANTES
El primero que empecé a utilizar fue el Bare Foot Lemon+Sage de Freeman. Es una delicia, deja los pies muy frescos y suaves. El limón y la salvia ayudan a refrescar los pies, la L-Arginina ayuda a mantener los pies saludables mejorando su tono y textura, y el aceite de Árbol de Té suaviza y relaja los pies cansados.

No obstante, si buscáis una opción mucho más natural, ecológica y orgánica, sin duda os recomiendo la Crema-Peeling para pies refrescante de Natura Sibérica. El Jugo de Plantago tiene un efecto antiséptico y promueve la regeneración natural de la piel. La Menta Negra Silvestre vigoriza los pies cansados y tiene un efecto refrescante. La Pepitas de Frambuesa Ártica exfolian eficazmente y limpian la piel haciéndola suave y lisa. La crema está enriquecida con vitamina E y alantoína.

Tiene extractos orgánicos certificados de Manzanilla y Melisa que favorecen una activa renovación de las células y suavizan la piel.

Lo mejor de todo es que es libre de parabenos (metilo, propilo, etc.), Laurilsulfato Sódico (SLS), Lauril Éter Sulfato Sódico (SLES), Polietilenglicol (PEG), siliconas, fragancias sintéticas, colorantes sintéticos, glicoles y aceites minerales. Tiene Certificado ICEA y sus extractos orgánicos están certificados por ECOCERT.

Me encanta el olor fresco que tiene, suave y herbal. Podemos usarlo antes de la ducha o después del baño relajante de pies con el Foot Soak, así la piel estará mucho más dispuesta a absorber todas las propiedades de esta crema. Para mi, una opción estupenda si buscáis cosméticos naturales. Ah! Y la tenemos en nuestra shop!

MASCARILLA PARA PIES NÓRDICA ENERGÉTICA de NATURA SIBÉRICA
Sí, lo sé, otro producto que tenemos en nuestra tienda online; pero es que lo descubrí gracias a la tienda! Mientras buscaba productos que ofrecer, cositas que me gustasen, me topé con esta mascarilla para pies. Nunca había oído hablar de mascarillas para pies, y si a mi me dices algo sobre pies, voy corriendo.
Mola mil. Punto. Deja sensación de relax y frescor, y eso después de un largo día lo agradezco muchísimo.
El Ajenjo Ártico, rico en nutrientes y aceites esenciales, tiene un efecto calmante. El aceite de Salvia del Bosque suaviza e hidrata la piel, haciéndola elástica y sedosa. La Menta Negra Silvestre vigoriza los pies cansados y tiene un efecto refrescante.
El Aceite de Pino Siberiano es varias veces más rico en vitamina E que el aceite de oliva y 3 veces más rico en vitamina F que el aceite de hígado de bacalao. Gracias a estas propiedades, suaviza e hidrata la piel eficazmente.
¿Algo más que decir? Ah sí! Al igual que el exfoliante de la misma línea, es libre de Parabenos, SLES, PEG, etc; y tiene certificado ICEA.


MIS HIDRATANTES
Podría hacer un listado muy largo pero voy a hablaros principalmente de dos, una para cada ocasión.
Por un lado, la Crema para Pies Cuidado Diario, Hidratación y Nutrición de NaturaSibérica se ha convertido en una de mis favoritas. ¿Razón? Se absorbe muy rápido y tiene un olor suave, es perfecta para cada día. No pringa los pies y puedes caminar en lugar de patinar después de su aplicación. Pertenece a la misma línea que los productos anteriores de esta marca, de ahí que también la tengamos en la tienda online. Es rica en ácidos AHA, el Berberis Siberiano actúa como un antiséptico y restaura la piel seca y dañada; y el Aceite de Amaranto nutre e hidrata profundamente la piel, prologando la suavidad. También contiene Aceite de Pino Siberiano, está formulada sin parabenos y demás lindeces, y certificada por ICEA. Es una crema económica, buena y muy natural.
Por otro lado, la Crema para Pies Karité de L’Occitane en Provence también me encanta; no obstante, es una crema que a mi parecer no se absorbe tan bien –puedes salir patinando del baño– pero tiene a su favor algo que me gusta muchísimo: hidrata una barbaridad. Es rica en manteca de Karité y en activos naturales calmantes como la árnica y el aceite esencial de lavanda. Ésta sería mi crema de noche. A la mañana siguiente me levanto con los pies muy descansados y tremendamente suaves!
He leído opiniones sobre ella de que se absorbe muy bien, supongo que regulando la cantidad que ponemos podemos conseguirlo; la verdad es que no es nada pastosa, es muy ligera y necesitamos poca cantidad para extenderla. La piel de cada uno es un mundo. Yo sé que la de Natura Sibérica se absorbe muy bien porque la ha probado hasta mi suegra y le encantó!




¡Y eso es todo por hoy! Que no es poco… ¿Qué os ha parecido? ¿Seguís alguna rutina de pies?
¡Un saludo!

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2 comentarios:

  1. Ostras Beatriz, que fuerte lo que te pasó! Menos mal que ya quedó atras! Muy buenos los consejos y algunas de las recomendaciones ya las conozco y me encantan!! Un beso

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    1. Gracias Silvia! Pues sí, es espantoso, y sé de gente que fue mucho más grave. A veces nos olvidamos de lo importantes que son nuestros pies. Cada vez que me compro unos zapatos solo me falta hacerle el tercer grado a la dependienta jajaja. Por suerte estoy mejor, siempre y cuando siga todas esas recomendaciones. Hoy mismo ya he empezado con las sandalias abiertas de verano! Aunque ya llevo más de un mes con zapato semiabierto sin medias ni calcetines ^^
      Un besazo bonita!!

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